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En la restauración de la torre de la Iglesia de San Gil, (Zaragoza), en el año 1999, se encontraron restos de fustes y un capitel en unos huecos en la torre, considerados como originales.
La empresa constructora nos encargó 6 columnas, los capiteles en alabastro blanco, y los fustes en piedra negra de Markina.
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